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Camino de la Iglesia Verdadera

75. El Pequeño Rebaño Y El Remanente

Camino de la Iglesia Verdadera: orientación para almas hispanohablantes que buscan la verdad sin perder la paz.

Nuestro Señor dice: "No temas, pequeño rebaño." Esa palabra no es sentimental. Es consuelo real para almas que se sienten pocas, débiles, escondidas y rodeadas de confusión. Dios no mide la verdad por número.

La Escritura también habla del remanente: los que son preservados en la verdad bajo prueba. El remanente no es orgulloso por ser pequeño. Es humilde porque sabe que sólo la gracia lo sostiene.

Ser pequeño no es cómodo. Puede traer soledad, incomprensión, burlas, pérdida de amigos, división familiar y la tentación de pensar que uno está perdiendo la razón. Nuestro Señor conoce ese peso. Por eso no dice simplemente que el rebaño es pequeño. Dice: "No temas."

El pequeño rebaño enseña confianza. Cristo sabe que los suyos pueden parecer pocos. No les dice que finjan ser mayoría. Les dice que no teman. El Padre promete el reino a quienes permanecen fieles.

Si usted se siente solo por rechazar la falsa iglesia, la FSSP, la SSPX o refugios inseguros, no concluya que la verdad ha desaparecido. La verdad no depende de aplauso.

Tampoco concluya que debe volver a lo falso para que la vida parezca normal. La normalidad comprada con peligro espiritual no es paz. El pequeño rebaño aprende a vivir sin los apoyos que antes parecían indispensables, porque su apoyo primero es Cristo.

El remanente enseña preservación. Dios puede permitir juicio, oscuridad, dispersión y pérdida de gloria externa; pero conserva lo suyo. La fidelidad puede quedar escondida, pero no queda abandonada.

No use la palabra remanente para sentirse superior. Úsela para recordar que debe ser preservado en humildad, oración y obediencia.

El remanente no se preserva por inteligencia natural, temperamento fuerte o habilidad para discutir. Se preserva por gracia. Por eso debe vivir de oración, penitencia, vigilancia, modestia, doctrina sana y caridad. Si pierde la humildad, puede perder precisamente aquello que cree defender.

Ser pocos no prueba automáticamente que se está en la verdad. Hay sectas pequeñas, grupos orgullosos y errores minoritarios. La pequeñez no es marca suficiente. Debe haber fe verdadera, sacramentos verdaderos, culto verdadero, autoridad verdadera y caridad.

No diga: "Somos pocos, por tanto somos fieles." Diga: "Si Dios nos permite ser pocos, que nos haga fieles."

Esta advertencia protege contra una vanidad muy sutil. El alma puede empezar a amar la sensación de estar aparte más que la verdad misma. Entonces la separación deja de ser cruz y se vuelve identidad orgullosa. Eso no es espíritu católico.

No tema por ser pequeño. Tema ser infiel. No tema ser despreciado. Tema abandonar la verdad por compañía.

Cristo conoce a Su pequeño rebaño.

Él lo conoce cuando está escondido, cansado, sin capilla segura, sin apoyo familiar, sin respuestas completas y sin consuelo visible. Permanezca cerca de Él. El rebaño es pequeño, pero el Pastor no es débil.