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Camino de la Iglesia Verdadera

25. Cuando Teme Estar Solo

Camino de la Iglesia Verdadera: orientación para almas hispanohablantes que buscan la verdad sin perder la paz.

El miedo a estar solo es una cadena fuerte. Muchas almas saben que algo está mal, pero temen perder parroquia, familia, amigos, escuela, reputación y rutina. Preguntan: "¿Y si soy el único? ¿Y si nadie más lo ve? ¿Dónde iré?"

Ese temor es comprensible. El hombre no fue hecho para aislamiento. La Iglesia es sociedad visible, no religión privada. Pero el miedo a la soledad no puede convertirse en regla de la fe.

Que muchos acepten algo no lo vuelve seguro. Que pocos resistan no prueba por sí mismo que tengan razón. La pregunta no es primero cuántos están aquí, sino qué ha revelado Dios y dónde permanecen doctrina, culto, sacramentos, autoridad y continuidad católica.

En la Escritura, muchas veces los fieles son pocos. En Calvario fueron pocos. En el cenáculo fueron pocos. Los profetas muchas veces estuvieron casi solos. La verdad no se cuenta por cabezas.

La multitud da alivio. Hace que uno se sienta normal. Permite decir: "Si todos hacen esto, no puede ser tan peligroso." Pero la multitud no responderá por el alma en el juicio.

La familiaridad no hace seguro el culto falso. La aprobación social no hace católica la contradicción. Una comunidad amable no convierte en verdadera una religión falsa.

La soledad duele, pero no es el mal supremo. El mal supremo es perder a Dios. Un alma puede estar rodeada de familia, amigos, capilla, escuela y comunidad, y aun así estar en peligro si esa compañía la mantiene en falsa unidad, falso culto o falsa obediencia.

No se debe escoger una estructura insegura para no sentirse solo. No se debe permanecer bajo una falsa autoridad para conservar amigos. No se debe exponer a los hijos a una religión peligrosa para que tengan un grupo social. La compañía que aleja de la Iglesia verdadera no es caridad; es una cadena.

Nuestro Señor dijo: "Fear not, little flock." No dijo que el rebaño siempre parecería grande o fuerte. Dijo que no temiera, porque el Padre se complace en darle el reino.

El pequeño rebaño no está abandonado porque sea pequeño. Está seguro mientras escucha la voz del Pastor.

El miedo a estar solo no debe llevar a inventar religión privada. Un católico no se convierte en su propio papa, sacerdote, teólogo y juez . El exilio exige fidelidad, no improvisación.

Permanezca bajo la doctrina católica. Busque sacramentos verdaderos y lícitos prudentemente. No invente ministerios, permisos o certezas por hambre espiritual.

Rece diariamente. Mantenga una regla de vida. Lea catecismo. Guarde el hogar. Busque consejo prudente cuando sea posible. No sobrehable por necesidad de ser entendido.

Cristo conoce a Sus ovejas aun cuando están dispersas.

No haga de la soledad una identidad amarga. Úsela como llamada a oración, reparación, estudio ordenado y amor más puro por la Iglesia. El alma sola con Dios no está abandonada.

Lea también When You Are Afraid Of Being Alone y The Church in Exile: Visibility Preserved Without Occupation.