Camino de la Iglesia Verdadera
63. Pecado Mortal Y Vida De Gracia
Camino de la Iglesia Verdadera: orientación para almas hispanohablantes que buscan la verdad sin perder la paz.
El pecado mortal no es una palabra exagerada. Es la muerte de la vida de gracia en el alma por una ofensa grave cometida con conocimiento y consentimiento. El alma en pecado mortal no debe consolarse con discusiones correctas sobre la crisis mientras vive separada de Dios.
Saber reconocer la falsa iglesia no salva a quien no quiere dejar el pecado.
Esto debe decirse con claridad paternal. El alma puede refugiarse en la controversia para no mirar su propia conciencia. Puede hablar de autoridad, órdenes, jurisdicción y falsificación mientras conserva una ocasión de pecado, una impureza, una injusticia o un odio. Esa no es fidelidad. Es huida religiosa.
Una persona puede hablar bien de la Iglesia verdadera, denunciar el , rechazar la FSSP, entender el problema de la SSPX, y aun así vivir en impureza, odio, robo, mentira, borrachera, negligencia grave o injusticia doméstica.
Eso es una contradicción terrible. La verdad conocida aumenta la responsabilidad.
La doctrina protege la gracia; no la reemplaza. Saber que el es falso no sustituye la pureza. Saber que la FSSP no es segura no sustituye la caridad. Saber que la SSPX no tiene jurisdicción no sustituye la contrición. La verdad debe conducir a una vida más limpia.
Examine con calma:
- ¿He faltado a la fe?
- ¿He participado en culto falso contra la luz recibida?
- ¿He vivido en impureza?
- ¿He descuidado gravemente mi estado de vida?
- ¿He odiado a alguien?
- ¿He robado, mentido gravemente o causado escándalo?
- ¿He profanado el domingo?
- ¿He puesto a mi familia en peligro espiritual?
No haga este examen para hundirse. Hágalo para volver a Dios.
Hágalo despacio y sin teatro. No convierta el examen en ansiedad vaga. Nombre pecados concretos. Nombre ocasiones concretas. Nombre deberes concretos. Después pida a Dios la gracia de cortar lo que debe ser cortado.
Cuando no tiene acceso seguro a confesión, haga un acto de contrición perfecta, pidiendo a Dios dolor por haberlo ofendido porque Él es infinitamente bueno, y con propósito de confesarse válidamente cuando sea posible. No use eso como excusa para despreciar el sacramento. Úselo como súplica en necesidad.
Dios ve al alma que desea volver sinceramente.
El propósito de confesarse válidamente cuando sea posible debe ser real. No diga "cuando sea posible" para aplazar indefinidamente lo que debe buscar con prudencia. Tampoco corra hacia una absolución dudosa sólo para calmar el miedo. Lo sagrado debe ser amado con verdad.
Haga guerra al pecado. Corte ocasiones. Ordene pantallas. Restituya lo robado. Pida perdón. Evite compañías que lo llevan al mal. Rece. Huya rápido cuando aparece la tentación.
La vida católica no es sólo discernir el error externo. Es vivir bajo la gracia de Cristo.
Por eso pregunte cada noche: "¿Estoy en guerra contra mi pecado principal?" Si la respuesta es no, empiece allí. La Ciudad de Dios no se defiende sólo desde fuera. Debe ser recibida dentro del alma por la gracia.