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Camino de la Iglesia Verdadera

32. Autoridad Católica Y Falsa Obediencia

A gate in the exiled city.

La obediencia católica es santa porque se ordena a Dios. No es servilismo. No es obedecer cualquier voz religiosa que use títulos sagrados. La autoridad verdadera viene de Cristo, sirve a la fe, guarda los sacramentos, protege el culto verdadero y no puede mandar al alma a traicionar a Dios.

Obedecer no significa apagar la razón ni llamar católico a lo que contradice la fe. Si alguien manda aceptar error, participar en culto falso, negar la doctrina recibida, o hacer paz con una falsificación, no está ejerciendo autoridad católica contra la cual la conciencia deba rendirse.

La obediencia católica no destruye la fe. La protege.

La falsa obediencia usa palabras santas para mantener al alma en desorden. Dice:

  1. "No preguntes."
  2. "No examines."
  3. "Quédate por costumbre."
  4. "La autoridad siempre tiene razón."
  5. "La unidad importa más que la verdad."
  6. "Si parece tradicional, basta."

Pero la Iglesia no enseña obediencia contra Dios. San Pedro dijo: "Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).

También existe el error contrario: usar la crisis como excusa para hacer de la propia opinión la regla de fe. El alma no debe pasar de falsa obediencia a juicio privado. No debe decir: "Yo decidiré solo qué es la Iglesia, qué sacramentos acepto, qué doctrina sigo y qué autoridad reconozco."

La solución no es autonomía. La solución es volver a la regla católica.

Lea Authority and Revolt y Private Judgment: The Soul Is Not the Rule of Faith. Aprenda a distinguir autoridad verdadera, usurpación, abuso, falsa unidad y juicio privado.

La conciencia debe ser formada, no halagada. La paz viene cuando el alma deja de obedecer apariencias falsas y empieza a obedecer a Dios en la verdad.