Camino de la Iglesia Verdadera
49. Cómo Buscar Ayuda Sin Entregar La Conciencia
Camino de la Iglesia Verdadera: orientación para almas hispanohablantes que buscan la verdad sin perder la paz.
El alma no debe caminar como si no necesitara ayuda. Dios nos hizo para aprender, preguntar, recibir consejo y ser corregidos. Pero buscar ayuda no significa entregar la conciencia a la primera persona que habla con seguridad.
En tiempos de crisis, muchos hablan con autoridad. No todos tienen autoridad. Muchos parecen expertos. No todos tienen prudencia. Muchos conocen datos. No todos aman las almas.
El alma cansada puede desear que alguien decida todo por ella. Esa tentación es comprensible, pero peligrosa. Dios no pide al alma formar una conciencia orgullosa; tampoco le pide apagarla. Pide una conciencia formada, dócil a la verdad y obediente a la ley de Dios.
Busque ayuda de quien:
- Ama la doctrina íntegra.
- Habla con reverencia de los sacramentos.
- Distingue validez, licitud, jurisdicción y misión.
- No excusa la falsa iglesia.
- No hace de su grupo la regla de fe.
- Responde con caridad y precisión.
- Vive con frutos de oración y modestia.
La persona que sólo sabe atacar puede no ser buen guía. La persona que nunca quiere nombrar el error tampoco lo es.
Busque a quien pueda decir una verdad grave sin vanidad y una corrección dura sin crueldad. Busque a quien no tenga miedo de hablar de salvación, jurisdicción, órdenes, culto falso y falsa autoridad, pero que tampoco disfrute aplastar almas confundidas. El guía verdadero debe parecerse más a un médico que a un agitador.
No diga: "Este sacerdote piensa por mí." No diga: "Este autor decidió por mí." No diga: "Mi grupo ya resolvió todo." La conciencia debe ser formada por la verdad católica, no absorbida por una personalidad.
Recibir consejo es humilde. Abdicar el juicio moral es peligroso.
Tenga especial cuidado con la dependencia emocional. Si usted necesita la aprobación de una persona para poder respirar, esa persona se está volviendo demasiado grande en su alma. Ningún sacerdote, autor, amigo o grupo debe ocupar el lugar de Dios, de la doctrina recibida y de la conciencia formada.
Pregunte cosas concretas:
- ¿Qué enseña la Iglesia sobre esta materia?
- ¿Qué prueba hay de órdenes válidas?
- ¿De dónde vendría la jurisdicción?
- ¿Hay unión pública con la falsa iglesia?
- ¿Qué deber tengo hoy?
Las preguntas vagas producen respuestas vagas. Las preguntas concretas obligan a claridad.
Si alguien responde con enojo, burla, evasión o presión social, no confunda eso con autoridad. Una respuesta católica puede ser firme, pero debe poder mirar de frente la doctrina, los hechos y la salvación de las almas.
Después de recibir consejo, rece. Compare con la doctrina. No busque sólo la respuesta que le permite quedarse cómodo. Tampoco cambie por presión. La conciencia debe obedecer a Dios.
La ayuda verdadera no esclaviza. Ordena el alma hacia la verdad.
Después de recibir ayuda, dé el siguiente paso pequeño y verdadero. No busque una seguridad emocional absoluta antes de obedecer. La fe no siempre quita el temblor, pero enseña al alma a caminar rectamente aunque tiemble.