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Camino de la Iglesia Verdadera

40. Cuando No Hay Misa Verdadera Cerca

A gate in the exiled city.

Una de las pruebas más dolorosas para el alma es descubrir que no tiene una Misa verdadera cerca. Al principio puede parecer imposible: "¿Cómo puede Dios pedirme fidelidad si no tengo fácil acceso?" Esta pregunta debe ser tratada con ternura, pero también con verdad.

Dios no manda al alma participar en culto falso para calmar el dolor de la ausencia. Tampoco manda fingir certeza donde hay duda grave. La privación de un bien sagrado es una cruz real. Pero una cruz no autoriza a fabricar una solución falsa.

Cuando el alma se siente sola, puede decir: "Al menos allí hay algo." Pero si el culto es falso, si está unido a la falsa iglesia, o si los sacramentos son dudosos, no se vuelve seguro por necesidad emocional. El hambre espiritual es real; no debe ser despreciada. Pero el hambre no convierte el veneno en pan.

Si no hay Misa verdadera cerca, el alma debe llorar esa privación ante Dios, no resolverla entrando en una falsificación.

La ausencia de Misa no cancela el domingo. El alma debe santificarlo con oración, lectura, catecismo, Rosario, obras de misericordia posibles, descanso ordenado, modestia, silencio y vida familiar cristiana. Si hay niños, el padre y la madre deben enseñarles que el domingo sigue perteneciendo a Dios.

Prepare el día con reverencia. Si debe viajar cuando haya ocasión legítima, prepare con prudencia: horario, comida, ropa, gasolina, descanso y oración. La fidelidad se expresa también en cosas pequeñas.

La comunión espiritual no reemplaza la Santa Misa, pero ayuda al alma a desear a Cristo rectamente. Dígale a Nuestro Señor que desea recibirlo donde Él puede ser recibido en verdad, no donde Su culto es falsificado. Ese deseo purifica el corazón.

Rece actos de fe, esperanza y caridad. Rece el Rosario. Lea el Evangelio del día si lo tiene. Enseñe a su familia una verdad sencilla. Haga penitencia sin teatralidad.

Siga buscando con prudencia. Pregunte por órdenes, jurisdicción, doctrina, culto y separación de la falsa iglesia. No se apresure por desesperación. No acepte la primera opción que parezca tradicional. La prisa puede llevar al alma de una trampa moderna a una trampa tradicional.

La ausencia duele. Pero Dios ve al alma que prefiere sufrir antes que traicionar. Esa fidelidad escondida no es inútil.