Camino de la Iglesia Verdadera
77. El Bautismo En Tiempo De Confusión
A gate in the exiled city.
El Bautismo no es una ceremonia social. Es el sacramento por el cual el alma es lavada del pecado original, hecha miembro de Cristo, incorporada a la Iglesia y abierta a la vida de la gracia. Por eso los padres no deben tratarlo como detalle secundario ni como asunto que puede esperar indefinidamente por comodidad.
En tiempo de confusión, el Bautismo exige amor por el sacramento y prudencia ante los ministros.
El niño necesita el Bautismo. El adulto converso también debe desearlo y recibirlo rectamente cuando sea posible. No se debe retrasar por vanidad, fiesta, fotografía, comodidad familiar o miedo a incomodar a otros.
Pero tampoco se debe entregar el sacramento a una estructura falsa sin preguntar por la fe, la forma, la intención y el ministro. Lo sagrado no debe ser tratado con ligereza.
El Bautismo requiere agua verdadera y la forma trinitaria: "Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." No es una invención humana. Cristo dio sacramentos reales, no símbolos vacíos.
Si hay peligro de muerte y no hay sacerdote seguro, cualquier persona puede bautizar válidamente si usa agua, la forma correcta y tiene intención de hacer lo que hace la Iglesia. Esto debe saberse en una casa católica.
La crisis no justifica negligencia. Si hay niños sin bautizar, los padres deben actuar con prudencia y prontitud. Busquen ayuda verdadera. Pregunten. Prepárense. Aprendan la forma correcta para emergencia.
Tampoco usen la emergencia como excusa para desorden ordinario. Si hay tiempo y posibilidad de un ministro seguro, procedan con el orden debido.
El Bautismo exige educación católica. No basta lavar al niño y luego entregarlo al mundo. Los padres deben enseñar oración, modestia, domingo, catecismo, obediencia, rechazo del pecado, amor a Nuestra Señora y horror al culto falso.
Quien recibe el Bautismo debe ser formado para vivir como hijo de Dios.