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Camino de la Iglesia Verdadera

36. Errores Que Tientan A Las Almas Tradicionales

A gate in the exiled city.

Las almas tradicionales suelen ver errores que otros no ven. Eso puede ser una misericordia. Pero ver errores no hace automáticamente santo al que los ve. El alma que combate el veneno debe vigilar para no beber otro.

El conocimiento de la crisis puede inflar al alma. Uno puede hablar mucho de herejías, usurpación, invalidez, apostasía y falsificación, mientras descuida la oración, la humildad, la pureza, la paciencia, la modestia, el domingo, el deber de estado y la caridad doméstica.

La verdad no fue dada para alimentar vanidad. Fue dada para salvar.

El odio de la herejía es santo cuando nace de caridad hacia Dios y hacia las almas. Pero la amargura personal no es celo católico. El alma puede comenzar odiando el veneno y terminar despreciando a los enfermos.

No permita eso. La caridad ama a las almas lo suficiente para odiar el error que las destruye.

Otro peligro es confundir la Iglesia con el propio círculo. El alma empieza diciendo: "Quiero la verdad." Después dice: "Mi grupo no puede estar equivocado." Esa segunda frase ya es peligrosa.

Ningún grupo humano debe ocupar el lugar de la regla católica. Agradezca los bienes recibidos, pero no entregue la conciencia a una bandera de partido.

La crisis produce mucha lectura, muchos videos, muchas discusiones y muchas sospechas. Pero el alma puede saber demasiado y obedecer poco. Puede conocer nombres, fechas y argumentos, pero no rezar, no perdonar, no gobernar la casa, no guardar la modestia, no santificar el domingo y no hacer penitencia.

La verdad debe volverse vida.

Cada vez que estudie un error, practique una virtud. Cada vez que descubra una falsificación, haga un acto de fe. Cada vez que hable de una crisis, rece por las almas atrapadas en ella.

Lea Errors Against the Faith, pero no lea como juez orgulloso. Lea como penitente que quiere ser preservado del veneno y formado en la verdad.