Camino de la Iglesia Verdadera
42. La Iglesia No Es Un Partido Tradicionalista
A gate in the exiled city.
La Iglesia no es el partido de los que prefieren cosas antiguas. No es una asociación de temperamentos conservadores. No es una bandera cultural. No es una red de capillas unidas por oposición al modernismo. La Iglesia es la sociedad visible fundada por Jesucristo para enseñar, gobernar, santificar y salvar.
Este punto protege al alma tradicional de una reducción muy peligrosa. Uno puede rechazar muchas novedades y todavía no haber entendido la Iglesia. Puede amar latín, disciplina, música sacra y devociones, pero reducir la fe a identidad de grupo.
La fe católica no es sólo reacción contra el Vaticano II. Es la verdad de Dios recibida en la Iglesia: Credo, sacramentos, moral, autoridad, culto, Escritura, Tradición, Nuestra Señora, santos, penitencia, caridad, misión y esperanza eterna.
Si la vida espiritual se reduce a discutir la crisis, el alma se empobrece. La crisis debe ser discernida, pero no debe convertirse en el centro afectivo de la religión. Cristo es el centro.
El alma debe cuidarse de decir: "Mi grupo es la regla." Ningún grupo humano es la regla de fe. Si un grupo enseña verdad, agradezca a Dios. Si conserva bienes, agradézcalos. Pero no entregue la conciencia a una tribu.
La pregunta no es: "¿Qué dice mi grupo?" La pregunta es: "¿Qué enseña la Iglesia? ¿Qué exige Cristo? ¿Qué corresponde al orden recibido?"
Hay señales de partidismo:
- No se permite examinar al propio grupo.
- Se excusan problemas porque "los otros son peores."
- Se trata la lealtad humana como virtud suprema.
- Se desprecia a toda alma fuera del círculo.
- Se confunde dureza con fortaleza.
- Se pierde la oración y aumenta la discusión.
Cuando aparecen estas señales, el alma debe volver a Dios.
La Iglesia es más grande que toda reacción. Es Una, Santa, Católica y Apostólica. Es doctrinal, , visible, Marian, ordenada y gobernada por la verdad. Amar la Iglesia es querer toda esa plenitud, no sólo una parte que consuela el temperamento.
Por eso el alma tradicional debe ser más católica que tradicionalista.