Camino de la Iglesia Verdadera
8. Para Padres
A gate in the exiled city.
Los padres no han recibido solamente la tarea de mantener a los hijos ocupados, cómodos o respetables ante el mundo. Han recibido almas. Un padre y una madre deben enseñar a sus hijos por qué fueron creados, quién es Dios, qué hace el pecado, por qué la gracia es necesaria, por qué importa la Iglesia, y por qué el culto falso daña.
En tiempo de confusión, el hogar no debe convertirse en un teatro de ansiedad. Debe convertirse en una casa ordenada bajo Cristo: oración sin espectáculo, disciplina sin crueldad, afecto sin blandura hacia el pecado, corrección sin vanidad, y esperanza sin presunción.
Los hijos aprenden por palabras, pero también por ritmo. Aprenden de lo que la casa repite, permite, ama, excusa y rechaza.
Si ven que la oración siempre se pospone, aprenderán que Dios es secundario. Si ven que la modestia se negocia, aprenderán que el cuerpo no pertenece a Dios. Si ven que el domingo se trata como un día cualquiera, aprenderán que el culto no gobierna el tiempo. Si ven que el error religioso se llama paz familiar, aprenderán falsa paz.
La formación de los hijos comienza antes de que puedan explicar doctrina.
Enseñe con sencillez. Dios nos hizo para conocerlo, amarlo y servirlo. El pecado ofende a Dios y daña el alma. La gracia es vida sobrenatural. La oración es deber y refugio. La Iglesia verdadera es necesaria. La Misa verdadera es sacrificio, no reunión fabricada por el hombre.
No cargue a los hijos con toda la crisis como si fueran adultos. Pero tampoco los deje en vaguedad. Un niño puede aprender que no todo lo que usa palabras religiosas es seguro. Puede aprender que Cristo es Rey, que Nuestra Señora es Madre, y que el hogar debe pertenecer a Dios.
Los padres deben guardar el hogar de falsa doctrina, culto falso, pantallas corruptoras, impureza, lenguaje desordenado, falsa misericordia y amistades que destruyen la fe.
Esto no es dureza. Es caridad. Nadie llama cruel al padre que cierra la puerta al ladrón. La vigilancia existe porque los hijos pueden ser heridos.
La modestia debe enseñarse temprano. Las niñas deben ser formadas en una distinción femenina casta y digna. Los niños deben ser formados en modestia, fortaleza, dominio propio y respeto. Hombres y mujeres no son intercambiables; Dios creó orden, y el hogar debe honrar ese orden.
Los hijos necesitan verdad y paz. Si el hogar sólo habla de crisis, nombres, traiciones y peligros, pueden cansarse o endurecerse. Deben ver también la belleza de la oración, la vida de los santos, el Rosario, el orden del domingo, el trabajo honesto, el perdón, la paciencia y la alegría sobria de pertenecer a Cristo.
Guarde a los hijos del error. Guárdelos también del desorden de los adultos.
Lea también For Parents, How Should A Catholic Keep The Home?, y Guarding the Household at Midnight.