Back to Camino de la Iglesia Verdadera

Camino de la Iglesia Verdadera

62. Penitencia Sin Desesperación

A gate in the exiled city.

La penitencia es necesaria. No es odio de sí mismo. No es desesperación. No es tristeza sin Cristo. Es el regreso del pecador a Dios con dolor por el pecado, propósito de enmienda y deseo de vivir en gracia.

En la crisis, muchas almas pasan años en lugares falsos, cultos falsos, obediencias falsas o pecados personales. Cuando despiertan, pueden sentirse abrumadas. Ese dolor debe convertirse en penitencia, no en desesperación.

El dolor verdadero dice: "He ofendido a Dios; quiero volver." La desesperación dice: "Ya no hay camino." La primera voz puede venir de la gracia. La segunda no viene de Dios.

Si usted ha participado en culto falso, enseñado error, llevado a su familia a una capilla insegura, callado por miedo, o vivido en pecado, no lo excuse. Pero tampoco huya de la misericordia. Arrepiéntase y camine.

Haga penitencia de modo sobrio:

  1. Rece diariamente.
  2. Evite ocasiones de pecado.
  3. Ayune o absténgase prudentemente según su estado.
  4. Repare injusticias cuando pueda.
  5. Pida perdón cuando deba.
  6. Enseñe la verdad que antes calló.
  7. Cumpla su deber sin dramatizar.

La penitencia no necesita espectáculo. Necesita fidelidad.

A veces el alma quiere castigarse porque no soporta haber sido engañada. Eso puede ser orgullo herido, no penitencia. La penitencia mira a Dios. El orgullo mira su propia imagen rota.

No diga: "¿Cómo pude ser tan necio?" Diga: "Señor, ten misericordia de mí, enséñame humildad y no permitas que vuelva al engaño."

La penitencia católica siempre mira a Cristo. Él no llama al pecador para aplastarlo, sino para convertirlo. La misericordia no deja al alma en el pecado; la levanta para obedecer.

Haga penitencia. Pero hágala con esperanza.