Camino de la Iglesia Verdadera
52. Perseverar Hasta Que Dios Abra El Camino
A gate in the exiled city.
La perseverancia es una virtud silenciosa. No siempre parece heroica. Muchas veces se parece a rezar cuando no hay consuelo, cumplir el deber cuando nadie entiende, guardar el domingo cuando no hay Misa verdadera cerca, y no volver al refugio falso aunque el corazón esté cansado.
Dios ve esa fidelidad. No se pierde.
El alma quiere mapa completo. Dios muchas veces da luz suficiente para el próximo paso. Eso humilla, pero también protege. Si usted viera todo, quizá confiaría en su control. Si recibe sólo el paso siguiente, debe confiar en Dios.
No use la falta de claridad total como excusa para desobedecer la claridad que ya tiene.
Persevere en actos pequeños:
- Rece el Rosario.
- Haga examen de conciencia.
- Lea doctrina sólida.
- Guarde la modestia.
- Santifique el domingo.
- Enseñe a sus hijos.
- Evite el culto falso.
- Rechace refugios inseguros.
- Pida ayuda con prudencia.
- Haga comunión espiritual.
El alma se conserva por fidelidades repetidas.
Permanezca con Nuestra Señora. Ella no abandonó el Calvario. Ella conoce la fidelidad cuando todo parece perdido. Ella no conduce a una falsa paz, sino a Cristo.
Cuando no sepa qué hacer, rece: "Madre mía, guárdame bajo la Cruz. No permitas que busque consuelo fuera de la verdad de tu Hijo."
La crisis no es más fuerte que Cristo. La falsificación no es más fuerte que la Iglesia. La confusión no es más fuerte que la luz de Dios. El pequeño rebaño puede ser probado, reducido y escondido, pero no abandonado.
Persevere hasta que Dios abra el camino. Y mientras lo abre, sea fiel hoy.