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Camino de la Iglesia Verdadera

52. Perseverar Hasta Que Dios Abra El Camino

Camino de la Iglesia Verdadera: orientación para almas hispanohablantes que buscan la verdad sin perder la paz.

La perseverancia es una virtud silenciosa. No siempre parece heroica. Muchas veces se parece a rezar cuando no hay consuelo, cumplir el deber cuando nadie entiende, guardar el domingo cuando no hay Misa verdadera cerca, y no volver al refugio falso aunque el corazón esté cansado.

Dios ve esa fidelidad. No se pierde.

La perseverancia es necesaria porque el alma no se purifica en un solo día. Después de una luz grande puede venir cansancio. Después de una decisión firme puede venir duda. Después de salir de un refugio falso puede venir soledad. No confunda estas pruebas con señal de abandono. Muchas veces son el lugar donde Dios fortalece lo que era sólo emoción inicial.

El alma quiere mapa completo. Dios muchas veces da luz suficiente para el próximo paso. Eso humilla, pero también protege. Si usted viera todo, quizá confiaría en su control. Si recibe sólo el paso siguiente, debe confiar en Dios.

No use la falta de claridad total como excusa para desobedecer la claridad que ya tiene.

Si ya sabe que no debe volver al culto falso, no espere entender toda la crisis para obedecer eso. Si ya sabe que una autoridad falsa no puede gobernar la fe, no espere resolver cada pregunta histórica para dejar de apoyarse en ella. Dios suele pedir primero fidelidad a la luz ya recibida.

Persevere en actos pequeños:

  1. Rece el Rosario.
  2. Haga examen de conciencia.
  3. Lea doctrina sólida.
  4. Guarde la modestia.
  5. Santifique el domingo.
  6. Enseñe a sus hijos.
  7. Evite el culto falso.
  8. Rechace refugios inseguros.
  9. Pida ayuda con prudencia.
  10. Haga comunión espiritual.

El alma se conserva por fidelidades repetidas.

Estos actos parecen pequeños, pero forman una fortaleza interior. El Rosario dicho cuando nadie mira, el domingo guardado sin capilla cercana, la modestia mantenida cuando otros se burlan, la conversación evitada cuando sería inútil: todo esto enseña al alma a permanecer bajo Dios.

Permanezca con Nuestra Señora. Ella no abandonó el Calvario. Ella conoce la fidelidad cuando todo parece perdido. Ella no conduce a una falsa paz, sino a Cristo.

Cuando no sepa qué hacer, rece: "Madre mía, guárdame bajo la Cruz. No permitas que busque consuelo fuera de la verdad de tu Hijo."

Nuestra Señora no promete una fidelidad sin espada. Simeón anunció que una espada atravesaría su alma. Por eso ella entiende al alma que debe obedecer con dolor. Vaya a ella no para escapar de la Cruz, sino para permanecer junto a ella sin perder la paz.

La crisis no es más fuerte que Cristo. La falsificación no es más fuerte que la Iglesia. La confusión no es más fuerte que la luz de Dios. El pequeño rebaño puede ser probado, reducido y escondido, pero no abandonado.

Persevere hasta que Dios abra el camino. Y mientras lo abre, sea fiel hoy.

No invente el camino por impaciencia. No vuelva atrás por cansancio. No declare imposible la fidelidad porque todavía es pobre. Dios puede abrir puertas que el alma no ve, pero mientras tanto la obediencia de hoy ya es camino.