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Camino de la Iglesia Verdadera

54. Pureza Y Modestia En Una Casa Católica

A gate in the exiled city.

La crisis de la Iglesia no cancela la crisis del alma. No basta rechazar el , la falsa autoridad, la FSSP, la SSPX o cualquier refugio inseguro si la casa sigue entregada a la impureza, la vanidad, la mundanidad y el desorden.

La pureza y la modestia no son temas secundarios. El cuerpo pertenece a Dios. La casa católica debe enseñar esa verdad con palabras, ropa, costumbres, pantallas, conversaciones y disciplina.

La mujer debe vestir con una modestia que honre su feminidad, no que la oculte por vergüenza ni la exponga por vanidad. Vestidos y faldas son una expresión conveniente de distinción femenina y ayudan a guardar una cultura doméstica católica. El hombre debe vestir como hombre, con sobriedad, limpieza y gravedad.

No es católico borrar la diferencia entre hombre y mujer. Dios creó esa diferencia. El mundo la odia porque odia el orden.

Muchas casas pierden la pureza por una puerta pequeña: teléfono, televisión, música, redes, imágenes, bromas, conversaciones y curiosidad. Los padres no deben ser ingenuos. La impureza forma imaginación, debilita voluntad y destruye respeto.

No ponga veneno al alcance de sus hijos y luego se sorprenda de que enfermen. La vigilancia no es desconfianza amarga. Es amor responsable.

La modestia exterior debe servir a la pureza interior. Una falda no salva un alma orgullosa. Una camisa formal no hace casto a un hombre. El corazón debe ser purificado por oración, penitencia, custodia de los sentidos, trabajo honesto y huida de ocasiones.

No use la modestia como arma de superioridad. Úsela como obediencia.

Establezca reglas claras:

  1. Ropa modesta y distinta para hombres y mujeres.
  2. No entretenimiento impuro.
  3. No bromas sucias.
  4. No música que encienda pasiones bajas.
  5. No pantallas sin gobierno.
  6. Oración cuando hay tentación.
  7. Confianza para pedir ayuda sin ser humillado.

La pureza debe ser protegida con firmeza y ternura.