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Camino de la Iglesia Verdadera

21. Velad Y Orad En La Hora De Peligro

A gate in the exiled city.

Nuestro Señor mandó velar y orar. La vigilancia católica no es ansiedad. Es caridad despierta. Reconoce peligro, guarda el alma, protege el hogar y permanece bajo Dios.

La ansiedad corre sin obedecer. La vigilancia reza, discierne y actúa según deber.

El alma vigilante no necesita consumir todo rumor, toda disputa y toda alarma. Eso agota y desordena. Vigilar significa conocer el peligro suficiente para no caer, y luego cumplir el deber.

Un centinela no abandona su puesto para correr por toda la ciudad gritando. Mira, advierte cuando debe, y permanece fiel.

Así también el católico en exilio debe saber dónde está el peligro: falso culto, falsos pastores, falsa misericordia, falsa unidad, impureza, cobardía, orgullo y desesperación. Pero después debe rezar y obedecer.

La oscuridad puede aumentar. La confusión puede parecer más fuerte. Las estructuras visibles pueden estar ocupadas. Familias pueden no entender. Sacramentos verdaderos pueden ser difíciles de encontrar.

Pero la noche no es el fin. Cristo sigue siendo Rey. La Iglesia verdadera no deja de existir. Nuestra Señora no abandona a los fieles. El pequeño rebaño no debe temer.

La vigilancia cristiana mira el peligro sin olvidar la promesa.

En tiempos de crisis, la lengua se vuelve peligrosa. Puede advertir, pero también puede herir. Puede defender la verdad, pero también puede alimentar vanidad, chisme, desprecio y amargura.

Antes de hablar, pregunte: ¿es mi deber? ¿es verdadero? ¿es necesario? ¿busca el bien del alma? ¿lo digo con oración o con pasión desordenada?

Hay silencios cobardes. También hay palabras imprudentes. La caridad debe gobernar ambos.

La vigilancia empieza cerca. ¿Qué entra por pantallas? ¿Qué conversaciones forman a los hijos? ¿Qué amistades influyen? ¿Qué ropa se permite? ¿Qué se hace el domingo? ¿Qué se llama normal?

No mire sólo a los grandes errores públicos. El hogar puede ser destruido por pequeñas negligencias repetidas. Ore y actúe.

Vigilar y orar es una obra diaria. No se termina porque uno ya entendió algo de la crisis. El enemigo busca cansancio, presunción, aislamiento, impureza, orgullo y desaliento.

Lea también Watch and Pray, Watchfulness Is Charity in an Hour of Danger, y Perseverance in Prayer When God Seems Silent.