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Camino de la Iglesia Verdadera

5. Qué Hacer Hoy

A gate in the exiled city.

Un alma confundida necesita un orden sencillo. No necesita resolver todo hoy. Necesita ponerse bajo Dios, recibir luz suficiente para el siguiente paso, rechazar lo que ya sabe que es falso, y cumplir los deberes que Dios le ha dado.

La fidelidad no se vive sólo en grandes decisiones. Se vive en la oración de hoy, la modestia de hoy, la palabra guardada hoy, el deber de estado de hoy, la verdad aceptada hoy.

Haga la Señal de la Cruz con atención.

Rece el Padre Nuestro. Recuerde que Dios es Padre, que Su nombre debe ser santificado, que Su reino debe venir, y que Su voluntad debe cumplirse.

Rece el Ave María. Pida a Nuestra Señora que lo forme bajo la Cruz, sin cobardía y sin orgullo.

Rece el Gloria. Confiese que toda la vida pertenece a la Santísima Trinidad, no al miedo, al mundo, a la comodidad o a la costumbre.

No pida sólo que desaparezca la tensión. Pida amar la verdad más que la comodidad.

Pida odio santo contra la herejía sin odio contra las almas.

Pida valentía sin imprudencia.

Pida paciencia sin cobardía.

Pida humildad para aprender y firmeza para obedecer.

Pida que Cristo lo guarde dentro de Su verdad y que Nuestra Señora lo mantenga cerca de la Cruz.

Elija una sola lectura. Si está muy agitado, lea Comience Sin Pánico. Si necesita saber dónde está la Iglesia verdadera, lea La Iglesia Verdadera Puede Ser Conocida. Si aún asiste al , lea Cuando Teme Dejar El Novus Ordo.

Después escriba tres cosas:

  1. Una verdad aprendida.
  2. Un error que debe rechazar.
  3. Un deber concreto que debe cumplir.

Esto ayuda a que la lectura no se vuelva ruido.

El deber de estado no desaparece por la crisis. Un padre sigue siendo padre. Una madre sigue siendo madre. Un hijo sigue siendo hijo. Un trabajador debe trabajar honestamente. Un alma debe rezar, arrepentirse, guardar la lengua y obedecer la ley de Dios.

Haga hoy un deber concreto. Enseñe a un hijo. Ordene la casa. Termine un trabajo justo. Pida perdón si debe pedirlo. Rechace una conversación impura. Guarde los ojos. Prepare el domingo con seriedad. Apague lo que alimenta la vanidad o la impureza.

Esto no es distraerse de la crisis. Es permitir que la verdad gobierne la vida real.

Cuando el alma se cansa, puede querer volver a lo familiar sólo para sentir alivio. No haga eso. La falsa paz no es paz católica. La paz católica viene de estar bajo Dios, aunque haya sufrimiento.

Si ya vio que algo es falso, no lo defienda. Si ya vio que un altar es peligroso, no lo trate como seguro. Si ya vio que la comodidad lo retiene, pida fuerza para avanzar.

Al final del día, rece otra vez. Pida perdón por sus pecados. Dé gracias por la luz recibida. Encomiéndese a Nuestra Señora.

Después descanse. El alma no debe tratar la crisis como espectáculo nocturno. El cuerpo y la mente necesitan orden. Mañana habrá otro deber, otra oración, otra lectura y otra gracia.

Cristo conoce a Sus ovejas. No abandona al alma que busca la verdad con humildad. Camine sin pánico, pero camine.